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2 de Julio de 2026
ECONOMÃA
11 de enero de 2026
Más del 60% de los turistas argentinos usa el sistema Pix para abonar allí sus consumos, por facilidad y menores costos. Todo en medio de otra disputa regulatoria y comercial entre las entidades tradicionales y las digitales por este mercado
Un año después, en esta temporada 2026, nadie que se moja los pies en las playas de Río de Janeiro, de la “gasolera” y juvenil Florianópolis o de la muy de moda Itamambuca, cerca de San Pablo, se cuestiona que este método de pago es el elegido para cancelar los gastos durante el descanso. Todos los gastos: desde el alojamiento, incluso si se paga por anticipado, hasta el “queijo quente” y la caipirinha en la playa, pasando por el supermercado, la farmacia y las excursiones. Hasta el más distraído de los vendedores ambulantes de Brasil cobra con Pix.
En la otra cara de la simplicidad para los clientes están las tensiones entre las grandes empresas locales involucradas en pagos digitales. Es que la vieja “guerra” entre los bancos y las fintech argentinas –que generó explosivas denuncias cruzadas, acusaciones y señalamientos constantes– se trasladó a las playas brasileñas.
Detrás de las quejas de los bancos hay millones de turistas y mucho, mucho dinero. Según el Indec, en 2024 hubo 3,6 millones de viajes desde Argentina hacia Brasil, mientras que solo entre enero y octubre de 2025 se contabilizaron 4,84 millones. Si se mide solo la temporada de verano, en 2024/2025 creció un 92% respecto al verano anterior, pasando de 1,08 a 2,08 millones de viajes. Es un mercado que mueve unos 2.200 millones de dólares cada temporada, de los cuales al menos la mitad se cursan por medio de Pix. Nadie quiere quedarse afuera.
Como se dijo, el diferencial entre ambos radica en la moneda de origen y el tipo de cambio aplicado. Las billeteras virtuales, con Mercado Pago a la cabeza, posibilitan al usuario pagar en Brasil con fondos en pesos, evitando la compra previa de dólares y evitando las percepciones impositivas (30%) que afectan a la banca tradicional. Los bancos, en tanto, no pueden hacerlo por normativa del BCRA y por eso su oferta, realizada por medio de sus propias apps o de Modo, se debe cursar por medio de cajas de ahorro en dólares con divisas depositadas que se usan en la conversión instantánea a reales.
Por eso los bancos hablan de “cancha desnivelada”. Miran a las fintech y murmuran contra el Banco Central. Soto aportó otro dato coyuntural: “Los bancos usan el dólar oficial, que hoy está más bajo que el MEP que usan, en general, como referencia las fintech. Por eso es muy atractivo para los clientes comprar dólares al precio oficial, dejarlos en sus cajas de ahorro y direccionar ahí sus pagos con Pix. Hay que hacer una operatoria previa y tener cuenta en dólares, pero es algo que se saca con dos clics. Se consigue un mejor tipo de cambio”.
Según el sitio Comparapix, las fintech ofrecen hoy una relación de entre 284 y 294 pesos por real. Si se paga con tarjeta de crédito en pesos (con la retención) es la peor opción porque el cambio equivale a casi $379 por real, pero si de abona con el plástico y se liquidan los gastos en dólares con billetes o con depósitos en divisas en cuenta, antes del vencimiento del resumen, el cambio es de unos $276 por real, la mejor alternativa.La entrada de Mercado Pago en el circuito de pagos con Pix, confirmada hace pocas semanas, profundizó el malestar de los bancos. Hasta entonces, la herramienta era dominio casi exclusivo de las fintech y las billeteras cripto, pero la llegada de la principal billetera virtual de la región, que no opera con criptomonedas, disparó los reclamos. “Queremos las mismas condiciones para que nuestros clientes puedan operar en Brasil”, plantearon desde Modo.
Las fintech saben que esta vez están favorecidas, pero también hablan de “cancha inclinada” a favor de los bancos. “Es verdad que decirle a una parte de sus clientes que paguen en dólares genera una fricción adicional en los bancos, un problema de competitividad respecto a las billeteras. Son clientes que tienen que tener los dólares en su caja de ahorro muy probablemente rindiendo nada y, encima, para hacer esa compra de dólares tuvieron que hacer una operación de tipo de cambio. Los bancos pierden un poco de margen por varios lados”, reconocieron desde el mundo de las startups financieras.
“Esta vez, para este tema puntual, arrancan perdiendo 1-0, está claro. Es lógico que se quejen con el BCRA. Pero en otras no pierden: queremos pagar sueldos y no nos dejan, las billeteras cripto pagan el impuesto a los débitos y créditos, y ellos no. Debería haber plena competencia, de verdad, para todos, sin restricciones para nadie ni costos ocultos. Y que elijan los clientes”, dicen.Si bien hay sinergias y hasta trabajos en conjunto, los bancos y las fintech, a la larga, pelean por el mismo cliente y, cada vez más, por los mismos servicios y productos.
En mayo de 2024, Modo denunció a Mercado Libre ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) por comportamientos anticompetitivos exclusorios. La presentación alegó abuso de su posición dominante “en perjuicio de múltiples actores del mercado, incluidos competidores, comercios y consumidores”. Señalaron a la empresa de Galperin por negarse a incorporar billeteras digitales competidoras, por obligar a abrir cuentas exclusivas y por negarse a la interoperabilidad, entre otros.
¿Qué se sabe de las denuncias? Poco. Pasaron casi dos años y, en el medio, la CDNC pasó a ser la Autoridad Nacional de la Competencia (ANC), un ente ahora descentralizado y autárquico que ya no depende directamente de Economía. Si bien este proceso demoró la evolución de las demandas, no son pocos los bancos que aseguran que todo se “cajoneó” a propósito porque el Gobierno elige ponerse del lado de las fintech, sobre todo de Mercado Libre.
¿Qué novedades? Se esperan inminentes imputaciones por algunos de los delitos señalados.
Los veloces perpetradores de este “cuento del tío” con acento carioca, paulista, pernambucano o del destino brasileño que fuere, no discriminan ni se hacen cargo de las rencillas entre empresas argentinas: no les importa si ese pago inflado se hace por medio de un banco o una fintech.